La cantante y compositora se presenta el el Tasso en mayo y trae bajo el poncho un kit de herramientas para la lucha contra el patriarcado y el especismo. 

Todavía ardían en las esquinas de Buenos Aires los fuegos de la crisis del 2001 cuando Liliana Felipe lanzó en Buenos Aires el que sería su disco de mayor difusión local: Trucho. Para entonces, hacía más de veinte años que la cantante, compositora y pianista cordobesa vivía en México y, si bien sus canciones circulaban en nuestro país, la extraordinaria movilización de esos tiempos fue el puente que la instaló definitivamente en el panorama musical argentino. Ocho discos y casi veinte años después de eso, Felipe actúa a sala llena cada vez que viene y pone su cuerpo y su voz en las luchas por los derechos de las mujeres, tan cotidianas y habituales hoy en este Cono Sur. La próxima presentación será un ciclo de cuatro conciertos en mayo en el Torquato Tasso.

En Trucho, editado en Buenos Aires por el sello Los Años Luz, la contratapa dejaba muy en claro por qué Liliana se había exiliado en México en 1976: desde una foto sonreía su hermana Ester Felipe acompañada de estas palabras: “Desaparecida el 10 de enero de 1977 en Argentina. Se busca asesino!!! General (RE) Luciano Benjamín Menéndez”.

Las letras de aquel disco sintonizaban fuerte con el espíritu de época: “Como Madame Bovary tenemos deudas con el FMI. / Como Madame Butterfy, te jode un gringo y no te dice ni good bye”.

El tiempo pasó, pero Liliana quedó. Su público porteño pronto supo de la pareja estable que tenía desde hace muchos años con la activista cultural y directora teatral, Jesusa Rodriguez (hoy senadora por el renovador partido gobernante que encabeza AMLO). También supo de su tenaz militancia antipatriarcal. En su canción “Las histéricas” le habla a Sigmiund Freud y le dice: “Por lo demás correspondo a tus teorías / estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones / sólo tu envidia del pene y el diván de tus eunucos / administra mis pulsiones compulsivas”.

El especismo, la madre de todas las batallas
En los últimos años, la artista hizo dos giros muy evidentes en su carrera. El primero artístico: cada vez compone menos, y sus discos se van espaciando. El segundo giro es ideológico: abrazó el veganismo –que ella define como especismo, es decir, la lucha contra la discriminación por las especies– y milita desde los escenarios en contra del maltrato animal a manos de la industria de la alimentación.

“Recién cuando dejé de comer animales, llego a mi la palabra ‘especismo’”, dice. “Para entender el tema profundamente hay que dejar de comer animales. Recién ahí se empieza a desengrasar el cerebro de tristezas y angustias. Lo sentí así cuando dejé de consumir carnes hace unos 10 años. Fue un día en que vi un camión lleno de puercos y se me vino a la cabeza algo y dije: ‘yo no voy a colaborar más con esto’”.

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Felipe dice que esa misma decisión de considerar a las especies animales como hermanos o vecinos fue lo que le hizo ralentizar el proceso creativo porque se la pasa reescribiendo sus viejas canciones para reformular los contenidos especistas.

Y eso también derivó en una critica al uso que se hace de la música en general: “Los medios masivos siempre contratan a gente que no sabe música para hacerla. La hacen con la compu, con los programas. ¿Por qué no me contratan a mí para hacer la instalación eléctrica de la pileta de la casa de gobierno? -ironiza. -La música puede ser una tortura, en el sentido de cómo se usa en los bares, en los volúmenes que se utilizan. Para mí debiera estar prohibida la amplificación. Es una invasión fatal. Jesusa está empezando a pensar en el derecho al silencio”, dice, sabiendo que ese derecho atenta contra su propio negocio, la venta de música.

En ese contexto, el repertorio que la artista presentará los días 3, 4, 10 y 11 de mayo en el Torquato Tasso es un autentico enigma. Lo que sì adelantó es que volverá a utilizar el escenario como un lugar de difusión de sus ideas porque dice “si no puedes cambiar tu dieta cruel, injusta e innecesaria, tampoco podrás cambiar nada. La lucha de las mujeres va indisolublemente ligada a la lucha por el respeto a los animales”. Habrá que ver qué se trae.