“A mi me pegan las fechas, así que tenemos muchas  ganas de reencontrarnos con nuestro público de Buenos Aires justo para festejar el Día de la Primavera”, dice Palo Pandolfo, que se presenta ese día en La Tangente al que define como “un lugar hermoso al que me gusta ir como público”. El show que veremos el 21 de septiembre es una continuación de la presentación del disco el Vuelo del Dragón, tras la gira nacional  que durò todo 2019.

-Si bien no tenés una identificación partidaria muy evidente, tu música y tu actitud siempre fueron muy políticas. ¿Cómo estás viviendo este escenario tan vertiginoso que se desató tras las PASO?

-Nunca utilicé la performance para bajar una línea partidaria porque me parece de mal gusto, Voy a las manifestaciones que quiero ir y apoyo las causas que quiero apoyar como un ciudadano de a pie, fuera del lugar de artista porque no me gusta mezclar. Y ¿como veo la situación? como todo el mundo, como la mayoría  (rie)  En 1981 con el plan económico de la dictadura se cerraban las fábricas, y se cerró la fábrica en que trabajaba mi viejo, quedamos en la calle y los dueños se fueron a Miami. En los ‘90 hubo un proceso similar: las importaciones y el “uno a uno”  cerraban las fábricas y eso derivó en el caos del 2001. Y ahora, de alguna manera, con el FMI en danza, me parece que repetimos cosas, Me parece que impera el concepto que yo llamo psicopolitica, en el cual  podemos estudiar los orígenes emocionales del ser nacional y las mentiras que hay en la base del relato oficial de la historia en donde se silencia a los pueblos originarios, a los descendientes de africanos, a los criollos. El dominio de  los unitarios, de Buenos Aires todo para la tranza, desde siempre.

 

 

– Con tantos años de carrera. ¿Te sigue movilizando estar en el escenario? ¿Qué te pasa en vivo?

-El escenario es un lugar sin tiempo, puede significar “Zamba del grillo” en 1976 en la escuela primaria o “El Kiran de la avenida” en el 79 con mi banda de secundaria o Don Cornelio o Los Visitantes en sus distintas etapas, es decir, en el escenario conviven todos los tiempos al unísono.

Es una de las cosas mas adrenalínicas que uno puede tener, es una inyección de adrenalina. Los shows importantes como la presentación de un disco te genera adrenalina durante semanas. Los días de show son catárticos y alevosos en el sentido de nervio, la previa a los shows me siento mudo, necesito concentración. Pero pisás el escenario y te das vuelta. Aunque haya diez, cien o diez mil personas es lo mismo. Aunque, evidentemente, la respuesta es importante, el feedback, lo que me importa que es la gente, mucha o poca, vibre.

 

 

-¿Qué es lo que más te gusta de tu actual etapa solista? ¿Extrañás la masividad de Los Visitantes?

-Esta etapa mía no es una etapa solista. La Hermandad se armó en 2011 y ya grabamos dos discos de estudio y uno en vivo. Que diga Palo Pandolfo adelante no es porque sea un proyecto solista, y mi búsqueda es a través de una banda que armo con gente del Oeste e incluso uno que es muy amigo mío, Mariano Mieres. Y generamos un corpus emotivo y de sangre, sudor y lágrimas. Tuve una etapa solista en la que hice A través de los sueños y Antojo. Ya en Ritual Criollo, la banda es El Ritual, que tiene muchísima identidad, con  Gustavo Senmartin y Raul Gutta. El Ritual es una banda de un solo disco, y ahí enseguida formo La Hermandad. Se insiste con que esto es mi etapa solista pero yo no lo pienso así. Solo le puse Palo Pandolfo adelante porque la gente de prensa de la compañía una vez estaba en Yenny y alguien vino a preguntar por el material de Palo Pandolfo y la gente de la caja no lo encontró porque decía La Hermandad. Entonces me pidieron que le ponga Palo Pandolfo y La Hermandad pero el formato es de banda. Ahora quizás voy a hacer un disco solista y vas a ver lo que es un disco solista. De hecho, Transformación es un quinteto arraigado a morir, ensayando y componiendo. Con Mieres y Alito Spina, que es el bajista que entró en 2014 y consolidó la banda, compusimos cuatro canciones de las doce. Y cuando salimos a la ruta estamos todos tirando del carro. Y trabajamos en forma de cooperativa, hay un arreglo de plata proporcional. Esto en las buenas épocas -se ríe- porque ahora es un caos todo, ahora es un sálvese quien pueda. Y no extraño Los Visitantes ni a Cornelio. Sólo que tengo buenos recuerdos, me gusta la primera época de Los Visitantes mucho, había un poco de caos y descontrol, experiencias lisérgicas muy lindas. Y lo que más me gusta de esta etapa es el presente. El aquí y ahora es la esencia de la música. Cuando subís al escenario estás en el aquí y ahora a morir, eso es lo que me gusta.

 

 

-¿Qué te gusta de lo que anda sonando ahora? ¿Hay alguna banda de las más nuevas que haga algo que te guste mucho? ¿Por dónde van tus gustos hoy, que siempre fueron muy eclécticos y abarcadores?

-(Se ríe) Sí, mis gustos son eclécticos y abarcadores, totalmente. De las bandas que suenan ahora hay un montón que me gustan. En los últimos diez años vi el surgimiento de la nueva cancionística alternativa desde lo acústico y los cantautores, la música de fusión. No quiero dar nombres porque siempre dejás gente afuera y es un bajón, pero sabés de qué hablo. Todos los cantautores que empezaron a surgir del 2005 en adelante, a lo largo y ancho del país, he conocido gente como Gaston Nakazato de Oberá que es un cantante eximio o Ezequiel Borra, que me parece increíble. Y tantos más, que yo lo llamo la nueva vanguardia, aunque ya no es tan nueva porque tiene diez años o más. Por otro lado surgió el rock alternativo hace ya doce años con un montón de bandas alternativas y crudas: el indie de La Plata y el Manso Indie, el indie mendocino me interesa mucho con bandas como Usted Señálemelo. Y por otro lado hay muchas bandas de fusión folclórica y tanguera con electrónica como Acá Seca que es un trío increíble. Hace unos años empezó a fluir más la electrónica que hace diez años no había nada. Y hay ciertas bandas como Los Anticasper de Córdoba, que me encantan.

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También estoy escuchando mucha música global que me baja mi amigo tecladista Daniel Gorostegui. Lo que más me conmovió en este tiempo es The Invisible, una banda afrolondinense, un mix racial con una especie de soul-jazz-pop-electrónico-hip hop, una cosa divina. Y mil bandas más. Pero por otro lado escucho mucha música clásica, desde hace treinta o cuarenta años y mucho tango. Escucho mucho Piazzolla. Y escucho mucho el pospunk porque viste que ahora tenés toda la música a un click y podés escuchar todo el tiempo, por ejempo, Joy Division. Y escucho jazz a lo loco. Y lo único que fui a ver en estos tiempos a propósito, que conseguí una entrada para ir fue Herbie Hancock en el Luna Park que me volaron la cabeza. Idolatro todo el jazz funk del 70, es lo que más me perfora el cráneo. Y también escucho mucho a Brian Eno haciendo música de meditación. Y escucho mucho raaga. Escuchen a Chaurasia, un flautista hindú que hace raaga, algo hermoso.

Palo Pandolfo y la Hermandad se presenta el viernes 21 de septiembre  a las 21 hs. en Mutar Bar, Av. Mitre 982, Avellaneda.