“Trato de no quedarme en capital, me encanta recorrer el Gran Buenos Aires y las ciudades de las distintas provincias”, dice Richard Coleman, que este sábado 11 va a tocar en Avellaneda. “El show que vamos a hacer en Mutar Bar forma parte de la gira Mirando el Mañana, es una revisión de mi trayectoria desde Fricción a la etapa solista pasando por Los Siete Delfines”.

Desde siempre, Richard Coleman se reinventa cada cierta cantidad de años. En la primera mitad de los ochenta, supo ser el cuarto Soda Stereo hasta que entendió que esa banda iba a sonar mejor como trío. Visto en retrospectiva, su percepción del asunto estaba completamente acertada. Después fue el líder de Fricción, una de las bandas que con mayor fuerza instaló en Buenos Aires un sonido modernísimo que pendulaba entre el tributo a Bowie o Joy Division y la por entonces de moda “onda dark” que tenía en The Cure a su máximo exponente.

Cuando los raros peinados nuevos lo aburrieron, cambió a Los Siete Delfines, una banda que fue pionera en homenajear a Pescado Rabioso cuando el Flaco aún estaba vivo y no era ni por asomo esa estrella intocable que fue desde el álbum doble de Los Socios del Desierto en adelante. Los Siete Delfines tenían un sonido compacto con letras bien noventas, pero a Richard lo seguían convocando aquí y allá para que metiera su guitarra poderosa y su estilo como productor. Su amigo Gustavo Cerati lo convocaba todo el tiempo para componer o salir de gira. Hasta que en 2011 lanzó su etapa solista en la que editó cuatro discos de estudio y uno en vivo. “A partir del último disco de estudio, F.A.C.I.L, logramos con la banda un nuevo sonido que me llevó a armar una lista de temas nueva, reversionando temas viejos adaptados a este nuevo sonido”, dice Coleman en diálogo con Ticket Hoy.

-Hablemos de ese nuevo sonido.
-Es una cuestión de sensibilidad. Hasta Actual (disco en vivo de 2016) tal vez había mas énfasis en el rock canción, un poco mas que ver con el trabajo de Incandescente (maravilloso disco de 2013). Y F.A.C.I.L. es más post punk. Si bien está el trabajo de las canciones, me pareció que era tiempo de hacer otra cosa.

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-¿Un nuevo volantazo?
-Bueno, hay que cambiar, ¿no? Me encontré cómodo con ese sonido. Cuando hablo de post punk, pienso en Gang of Four o XTC, un post punk más rítmico, no tanto pensando en la estructura sino en el groove. Eso hizo este sonido, le imprimió otro perfil a las presentaciones que ahora devino en esta lista de temas. De alguna manera, llamar a la gira “Mirando al mañana” es reforzar la idea de que el pasado es la base del futuro. Un paso firme te sirve para mirar lo que vendrá.

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-¿Del disco en inglés (A Song Is A Song, 2012) estás haciendo algo?

-No, no estoy haciendo nada en inglés. Hay temas de F.A.C.I.L., de Siberia Country Club, de Fricción, de Los Siete Delfines… Y también hacemos Lago en el cielo.

Cuando dice esto, Coleman hace una breve pausa. No espera nada del interlocutor, simplemente necesita unos microsegundos para procesarlo. Es el último tema que tocó Gustavo Cerati y Coleman estaba en el escenario en ese momento: era el guitarrista estable en la Gira Ahí vamos.

-Lo tocamos un poco el año pasado -agrega-, es una canción muy emotiva, es un momento para pensar en Gustavo. Siempre que sintamos que no queda forzado, si la emotividad del momento lo sugiere, la tocamos.


-Hablemos un poco de la actualidad del rock. Pasaste por algunas de las bandas más convocantes del rock argentino. ¿Qué ves ahora?

-Hay un perfil de rockstars que no se pueden bajar de esa situación que nunca compartí, que tiene que ver con agitar banderas, con una presencia muy fuerte del público en el show y es como que la música queda en un plano secundario. Es una parte de la música que es válida pero no me gusta. Eso llena un estadio. Aunque no es tan definitivo: Babasónicos llena estadios y lo hace con mucha elegancia, mucho cuidado por el sonido y por el show. Yo he optado por rescatar el hecho de ir a donde está la gente, en lugar de hacer una gran convocatoria. Prefiero tocar en lugares chicos, de 150 a 300 personas. Hasta ahí. Todo el año voy a estar haciendo esto.

-¿Y en qué más andás?

-Estoy en varios proyectos que requieren más bien mi parte técnica. Estoy tocando con Skay Beilinson, y tengo otro proyecto de disco para el año que viene. Pensaba que este año me iba a poner a componer, pero el sentido común me hizo pasar todo para el año que viene. En este 2019 voy a seguir llenando la canasta de ideas.

-¿Qué estás escuchando?
– Como tengo un programa de radio, todas las semanas escucho música nueva. Siempre encuentro las influencias que ni la banda debe saber que tienen (risas). Siempre pienso que nada te impacta tanto como la música que uno escuchó entre los 14 y los 25 años. Ese período del ser humano es donde uno absorbe la base cultural sobre lo que después compara e incorpora.

Richard Coleman & El Trans Siberian Express se presentan el sábado 11 de mayo a las 22 horas en Mutar Bar, Av. Mitre 982 – Avellaneda